lunes, 1 de octubre de 2012

No existe divorcio entre Minería y Agricultura



Es falso que la minería y la agricultura no puedan coexistir. Las ONGs antimineras y los intereses particulares de algunos políticos locales han creado un mito al respecto satanizando la minería para dar a entender a la comunidad como que no fuera posible dar paso a la agricultura en sus alrededores. Nada más falso. La minería peruana es la principal promotora de las posibilidades agrícolas locales, es justamente la que contribuye con la tecnología para el mejoramiento ganadero y agrícola industrial de los alrededores, elevando la productividad de la hectárea y asistiendo técnicamente con la mejora y cuidado de las especies para obtener una mayor rentabilidad para los productores. Gracias a las minas en muchos lugares se puede almacenar agua ya que se ha realizado estudios para el debido represamiento de  cuencas generando lagunas artificiales para retener el agua, incluso emulando los sistemas de amunas para retener agua en la napa freática local.

Como sabemos en muchos lugares de nuestra sierra existe agua en grandes cantidades en particular en épocas de avenida, pero no puede ser aprovechada porque justamente no tienen como retenerla, no es que no lo hayan intentado, de hecho en muchos lugares las comunidades han construido cerramientos precarios para retenerla pero se han desvanecido con la primera avenida fuerte de lluvia consistente perdiendo toda la retención lograda. Ahí es donde la minería ha contribuido eficientemente para ayudar en la construcción de diques seguros y robustos pensados hidrogeológicamente para obtener la mayor retención posible de manera que en la época seca o de estiaje de manera que puedan obtener agua con la cual mantener su agricultura activa y floreciente que permita el desarrollo integral de las comunidades en el entorno de las minas.

El agua es la bandera de las comunidades, pero el agua también es la bandera de la minería responsable a nivel nacional. Desde hace más de una década las minas formales son conscientes de la enorme necesidad y preocupación por el agua que surge de todas las partes interesadas. En ese sentido los diseños actuales de mina contemplan un balance de agua favorable para el entorno de las comunidades donde van a operar los actuales proyectos. La ingeniería de nuestro tiempo permite utilizar técnicas que minimicen desde el diseño el consumo de agua para fines mineros y asegura que los efluentes puedan tratarse para generar agua fresca que pueda ser reutilizada en las operaciones. Las minas trabajan con programas de retención de agua fresca para las Comunidades, así como programas específicos de manejo y gestión de aguas neutras para derivarlas al entorno de manera que pueda ser aprovechada eficientemente en los alrededores. Existe hoy una cultura compartida de uso racional del agua que facilita que potencia el matrimonio entre minería y agricultura en los lugares donde las minas operan.

La minería responsable y formal es la que contribuye con el desarrollo de las Comunidades y articula la presencia de un Estado que muchas veces es ausente en la realidad cotidiana de los pueblos. Se requiere un mayor esfuerzo por lograr transferir tecnología que permita desarrollar polos de desarrollo en los lugares donde las minas operan obteniendo bienestar y progreso en los alrededores. Es necesario diferenciarse claramente de la contaminante e irresponsable minería informal que tanto daño le hace a nuestro Perú, no paga impuestos y no genera trabajo destruyendo todo a su paso por su bienestar empresarial de corto plazo. La mina formal en cambio no es así. La minería formal incorpora tecnología y protección ambiental que genera trabajo digno y activa la rueda de la producción generando hasta 8 puestos de trabajo indirectos por cada puesto de trabajo directo y formal en las minas. La minería formal genera contribución social directa en las poblaciones y aporta importantes impuestos que son transferidos como canon minero a los gobiernos locales y regionales para su desarrollo. Las minas formales contribuyen con la tecnología que se transfiere y son el principal promotor que contribuye a articular proyectos de carácter productivo que las Comunidades necesitan para desarrollarse y progresar con el mayor bienestar posible. La minería formal es una oportunidad que las poblaciones deben aprovechar para su  desarrollo de manera real y sustentable. Es nuestra oportunidad ahora!!!.

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