viernes, 19 de abril de 2013

Seguridad Contra-Incendios


La seguridad Contra-Incendios constituye una actividad altamente especializada que requiere una fuerte dosis de planeamiento técnico de ingeniería de seguridad combinada con el uso de recurso humano altamente calificado, entrenado y experimentado que ha sido evaluado física, psicológica y técnicamente para manejar y tomar acción bajo condiciones extremas de emergencia con fuego que puedan presentarse.

Como sabemos, un incendio se produce cuando se combinan los distintos componentes del fuego para generar una reacción en cadena a partir de la combinación apropiada entre un material inflamable o combustible, el calor y la presencia del oxígeno. Estos componentes del fuego son los que producen una secuencia de reacciones químicas de oxidación-reducción que consecuentemente liberan calor y luz, sosteniendo su actividad mediante la reacción continua de los componentes en tanto se mantengan presentes y no se agoten.

El primer componente es el calor, el mismo que es una función directa de la temperatura, a mayor temperatura mayor calor y viceversa en una relación directamente proporcional que puede volverse peligrosa en tanto se exponga a ambientes con altos contenido de humedad. Como sabemos en ambientes con altas humedades relativas se generan condiciones altamente peligrosas frente a las temperaturas altas y en oposición los ambientes son más seguros frente a las bajas temperaturas en condiciones de baja humedad relativa. El calor puede originarse por diversas fuentes que van desde materiales calientes que generan simpatía hasta la acción solar con la presencia de arcos y chispas furtivas que  puedan iniciarlo.

La transmisión de calor puede darse por convencionalmente conducción, convección o radiación. La Conducción se presenta por contacto directo entre dos cuerpos donde el calor se transmite siempre de la parte más caliente a la más fría cumpliendo perfectamente con las leyes de la termodinámica. La Convección en cambio es la transferencia de calor a través del flujo y circulación del aire del ambiente que permite transferir el calor calentando los objetos en su camino. Finalmente tenemos el tema de la transmisión de calor por radiación que se da cuando el calor se transmite a través de ondas electromagnéticas.

El segundo componente es el material inflamable o combustible que sustenta activamente el fuego (la diferencia entre inflamable y combustible se encuentra en la temperatura a partir de la cual empiezan  a desprender vapores siendo inflamables si inician el desprendimiento de vapores a temperaturas menores a 38 grados centígrados y combustibles en el caso contrario). El material inflamable o combustible es la fuente de alimentación para la reacción en cadena y requieren ser revisados periódicamente para prevenir la ocurrencia de un incendio o cualquier evento de trascendencia para la seguridad humana y de las instalaciones.

El tercer componente es el oxígeno que normalmente es tomado del aire del ambiente donde se produce el incendio, aire que en condiciones normales y a nivel del mar contiene cerca de 21% de oxígeno, sin embargo para encender fuego se requiere aire con apenas 16% de oxígeno para sostener una reacción que genera fuego. Incluso algunos materiales contienen almacenado el oxígeno suficiente para generar la reacción y producir fuego con su propia composición interna. Finalmente el cuarto componente es la reacción en cadena misma que requiere la presencia de los componentes anteriores para desarrollarse y que cierra la interacción entre los componentes a través de la reacción química que se genera para sostenerla.

Existen básicamente cuatro (04) tipos de fuego clasificados internacionalmente de acuerdo a la naturaleza del material que proporciona el sustento del fuego y que se conocen como fuegos del tipo A, B, C o D. Los fuegos del tipo A están reservados para identificar aquellos fuegos cuyo material es básicamente combustibles sólidos que producen brasas, como el papel, cartón, maderas. Por su lado los fuegos del tipo B son los que se producen a partir de materiales combustibles líquidos como grasas, combustibles, aceites y otros similares. De igual forma los fuegos tipo C corresponden a contingencias con materiales eléctricos energizados como tableros eléctricos, motores, equipos eléctricos, etc. Finalmente se encuentran los fuegos tipo D que corresponden a los fuegos con materiales metálicos, metales y aleaciones.

De igual forma existen básicamente cuatro (04) métodos de extinción de fuego conocidos como sofocación, enfriamiento, remoción e inhibición. La sofocación se produce cuando se corta el oxígeno desestabilizando la reacción con la perdida de uno de sus componentes ante lo cual el fuego se extingue. El enfriamiento en cambio es un método para reducir la temperatura controlando el calor con lo cual ante la ausencia de calor el fuego se extingue. La remoción es el método que consiste en retirar el componente combustible o inflamable que controla el incendio, el cual, ante la ausencia del mismo se corta la reacción y por lo tanto, el fuego se extingue. Finalmente encontramos la inhibición que es el método que ataca y corta directamente la reacción química utilizando algún agente o bajo un medio o condición determinada evitando la reacción que produce el fuego que intentamos mantener bajo control.

En fin, esta es solo una síntesis de los principales temas en relación a la seguridad contra-incendios que debemos conocer como ingenieros para valorar el trabajo especializado que las brigadas deben resolver y con la cual tenemos la obligación de contribuir en la medida de nuestras capacidades, posibilidades y mandato apropiados en la organización.