viernes, 22 de marzo de 2013

Entrenando al Entrenador: Un nuevo enfoque



Las técnicas tradicionales de entrenamiento de entrenadores han fracasado en su intento de lograr entrenadores exitosos y se han limitado a producir calificaciones para entrenadores que siguen una rutina clásica de entrenamiento basado en sistemas de comunicación personal, expresión oral y manejo de presentaciones para los futuros instructores con resultados poco exitosos y la subsistencia de grandes limitaciones que no han podido ser superadas.

La idea de entrenar al entrenador es profundamente valiosa y requiere una especialización profesional que no todos los programas tiene la capacidad de ofrecer al mercado. En esencia se trata de formar especialistas profesionales que puedan transmitir a la vez conocimiento y experiencia para lograr desarrollar habilidades en el proceso de instrucción de campo. Este proceso es complejo y parte de una selección rigurosa inicial de los aspirantes a instructores o entrenadores para verificar sus habilidades básicas antes de emprender el proceso de formación. Estas habilidades incluyen desde luego habilidades de expresión oral y escrita, redacción, comprensión de lectura, capacidad de síntesis, pensamiento esquemático, potencial de escucha, habilidades para priorizar y centrar los temas, manejo de objeciones, capacidad reflexiva y pensamiento lateral para organizar equipos de trabajo. Estas capacidades no se adquieren en un curso, se adquieren con la práctica regular y con la experiencia docente en el manejo de situaciones similares en escenario de entrenamiento complejos. Recordemos que no siempre un buen técnico especialista es necesariamente un buen instructor, no todos los gerentes son buenos explicando o dando capacitación. Se requiere verdaderas habilidades docentes para realizar entrenamiento especializado de lo contrario la partida no es la apropiada y por lo tanto la probabilidad de fracaso en el proceso formativo de instructores aumenta.

El entrenamiento de instructores o entrenadores requiere una base en la calificación previa de los mismos o en su defecto en una nivelación especializada que les permita tener las competencias mínimas para acceder al proceso de formación. En ese contexto una vez logradas las competencias mínimas se puede empezar el proceso de entrenamiento que inicia normalmente con la metodología de estandarización de términos de referencia, normas y estándares aplicables y juegos de nomenclaturas y especificaciones técnicas aplicables al tema materia de entrenamiento o instrucción. En el caso de Seguridad Minera se requiere el conocimiento y experiencia previa en las actividades operacionales especializadas de la industria como perforación, voladura, carguío, transporte, ventilación, bombeo, relleno, sostenimiento y similares en las cuales el entrenador debe tener una experiencia práctica previa debidamente comprobada.

Una vez estandarizada la nomenclatura y la terminología técnica especializada se procede con el entrenamiento en el diseño, construcción e implementación de técnicas de presentación de contenidos, confección de talleres, elaboración de casos, modelación de situaciones y tecnologías de conferencia-exposición incluyendo la explicación experimental y las técnicas de demostración de experiencias vivenciales. Esta etapa es fundamental para mostrar el contenido y sus principales aspectos vinculados de la manera más consistente, creíble, transparente y confiable posible por parte del instructor a cargo del entrenamiento.
La etapa siguiente del proceso de formación de entrenadores consiste en el desarrollo de técnicas pedagógicas de transmisión efectiva de conocimiento que incluyan el análisis del público objetivo, la diferenciación de las intenciones de aprendizaje, el grado de interés que la clase debe mantener y toda la logística y tecnología pedagógica disponible que puede utilizarse actualmente en distintas condiciones de entrenamiento en particular en la condición de entrenamiento en campo que es al más común en las actividades industriales y mineras.

Finalmente el proceso se competa con el desarrollo de técnicas de evaluación del conocimiento desarrollado durante el entrenamiento de manera que los instructores puedan aprender los criterios, métodos y procesos para evaluar objetivamente el aprendizaje de quienes aprenden de sus experiencias y lecciones en capacitación y entrenamiento de campo. En esta etapa el entrenador se convierte en un maestro que puede transmitir conocimiento y experiencia con legitimidad, se hace experto en la presentación de contenidos y puede evaluarlos con solvencia en cada una de sus competencias luego del debido entrenamiento. Una experiencia admirable que agrega importante valor a la organización.