lunes, 4 de marzo de 2013

¿Cómo diseñar redes de monitoreo de calidad de agua en operaciones mineras?



El diseño de la red de monitoreo de calidad del agua para las operaciones mineras debe contemplarse en las etapas más tempranas de la elaboración del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) siempre a partir de la investigación de calidad del agua efectuada en la Línea Base (ELB) del proyecto minero. En ese contexto es importante definir cómo es la calidad del agua antes de la llegada de las operaciones mineras para establecer la ubicación exacta de los puntos testigo aguas arriba y los puntos de monitoreo aguas abajo siempre enfocándose en la dirección del flujo del agua de manera natural.

En primer lugar el diseño requiere la determinación previa de la topografía detallada del emplazamiento, la ubicación de las áreas de influencia directa e indirecta y la ubicación del emplazamiento proyectado de las operaciones mineras incluyendo la totalidad de sus componentes. Una vez determinada la ubicación en el emplazamiento se deben verificar los cursos de agua existentes y superponerlos con los componentes actuales y proyectados de la operación minera. Este primer paso configura la estructura macro-geográfica inicial para determinar la futura red de monitoreo ambiental de calidad del agua del proyecto minero.

En segundo lugar se procede con la determinación de los puntos testigo aguas arriba y los puntos de control aguas abajo de las operaciones mineras. Los puntos testigo serán determinados en todos los flujos aguas arriba del emplazamiento para verificar como es la calidad de agua antes de su paso por el emplazamiento de las operaciones mineras. De igual forma los puntos de control servirán para determinar cómo queda la calidad del agua después de su paso por el emplazamiento de las operaciones mineras.

En tercer lugar se proyectan los puntos de descarga que deben ser incorporados a la red ya definida de puntos testigo y puntos de control y que son principalmente la salida de las bocaminas luego de su respectivo sistema de tratamiento, la salida de las aguas de proceso de planta donde sea aplicable (algunas plantas están diseñadas para un proceso de circuito cerrado y recirculación), la salida de las aguas residuales domésticas de campamentos, hoteles y oficinas administrativas luego de su respectivo sistema de tratamiento además de incorporar cualquier flujo de salida directa que pueda presentar cualquier componente de las operaciones mineras.

En cuarto lugar a partir del diseño previsto se establecen, identifican y rotulan las estaciones de monitoreo que deberán ser aprobadas en el EIA del proyecto para su debida operación formal. En ese caso es importante señalar que los puntos que se evalúan en el cuerpo receptor deben ser comparados directamente con el Estándar de Calidad de Agua (ECA) nacional aplicable mientras que las emisiones a la salida de los sistemas de tratamiento de las operaciones del emplazamiento deberán ser comparados con los Límite Máximo Permisibles (LMP) aplicables al sector minero de cada país para su debida y apropiada comparación.

Finalmente una vez establecida la red debe prepararse el plan de monitoreo que va a efectuarse sobre la misma, indicando las estaciones, las frecuencias de monitoreo, los referentes de comparación, la metodología de los muestreo, la comparación de los resultados y la remisión de los informes correspondientes tanto para las autoridades como para las comunidades y los analistas que deben tomar decisiones a partir de la información colectada en los procesos regulares de gestión ambiental.