miércoles, 1 de mayo de 2013

Condiciones para la innovación



La innovación solo será posible si logramos desarrollar de manera sostenida condiciones que la estimulen, promuevan, conecten y permitan su desarrollo en todos los niveles de la esfera personal, social y empresarial. La innovación requiere que la creatividad se ponga en acción para hacer cosas nuevas que puedan tener un impacto comercial o utilitario exitoso de amplio beneficio para todos.

Lograr la innovación va a implicar esfuerzos para los cuales no necesariamente estamos preparados. La pregunta que surge automáticamente es: ¿estamos realmente preparados para la innovación?. Lamentablemente la innovación no puede ser sostenida si solamente esperamos que se logre de milagro por un chispazo de abundancia intelectual aplicada o si esperamos  que de la nada aparezca una innovación radical producto de alguna genialidad particular como la historia nos muestra. Al contrario la innovación no aparece sino que debemos buscarla y ello requiere actitudes y competencias para las cuales no necesariamente estamos preparados.

Las personas piensan erróneamente que la innovación va a surgir de la nada, se presenta sola o es producto de algún evento genial de inspiración cuando alguien desarrolla algo que puede ser de utilidad. Nada más lejano de la realidad, pues la innovación se da casi siempre por un esfuerzo que combina un 99% de trabajo y 1 % de inspiración y genialidad que traduce en cambios concretos sobre la realidad el llamado chispazo intelectual. La historia nos demuestra que si queremos desarrollar innovación de manera sostenida requerimos trabajar en un sistema que sea capaz de producir innovación de manera articulada permanente y sostenida en el tiempo a partir de la adición de pequeños procesos de innovación incremental generando los espacios para lograr innovaciones radicales cuando las condiciones son propicias para su desarrollo. 
  
En ese contexto, si revisamos cómo funciona el proceso de innovación, descubriremos que la innovación tiene un motor principal y una poderosa razón de ser en la necesidad. Es exactamente la necesidad la que mueve a nuestra especie a hacer los cambios. Sin embargo es extraño como pretendemos que la persona que innova sea la misma que tiene la necesidad, la misma que se imagina el problema, la misma que idea la solución y la misma que intenta resolverla o desarrolla los mecanismos para superarla creando en el camino nuevos productos, nuevos servicios y nuevas experiencias. En el extremo del colmo incluso pretendemos que sea la misma que tenga la capacidad para comercializarla hasta alcanzar el denominado éxito comercial que califica si la innovación es o no valiosa para las partes interesadas. Pretendemos todo ello sin darnos cuenta que la clave es la conectividad y la conexión de equipos de personas que puedan aportar cada componente de manera que pueda articularse una nueva solución ante la presencia de un integrador competente que tenga la capacidad de combinar recursos para innovar.

Es difícil tener articulada la idea completa pues no hay una formula definida para la innovación. Incluso es discutible si existe un modelo para la innovación (los modelos del mercado suponen que la innovación es modelable como los modelos lineales Push de empuje de la tecnología, los modelos Pull de tracción de la demanda o los modelos combinados no lineales como el de Kline u otros más modernos, pero ¿realmente existe un modelo para innovar? O solo es una buena aproximación teórica que intenta reflejar la realidad en un modelo estudiable académicamente hablando) por lo que solo podemos lograr una aproximación concreta a lo necesario para lograrla. Este esfuerzo requiere lograr las condiciones que permitan y faciliten la innovación, a la vez de conectar a las personas apropiadas que combinen las características antes descritas (usuarios que tengan las necesidades, personas creativas para diseñar soluciones, técnicos que puedan implementarlas con fundamento y empresarios que puedan comercializarlas con éxito). Es una combinación virtuosa que exige un matrimonio necesario y urgente entre sociedad, universidad y empresa que aún no se logra consolidar en la práctica y que requiere de esfuerzos para desarrollarse de manera apropiada, efectiva, productiva y rentable con gran beneficio para todos.