martes, 29 de abril de 2014

Rentabilidad con el ROA y el ROE

Los inversionistas utilizan herramientas financieras para analizar sus alternativas de inversión de manera que puedan tomar decisiones informadas con supuestos de riesgo y retorno claros ante cada posibilidad de inversión planteada. Para nadie es un secreto que los inversionistas buscan siempre maximizar la rentabilidad de sus inversiones y una manera básica de calcular esta rentabilidad es a través de indicadores de rentabilidad clave conocidos como el ROE (Return on Equity) y el ROA (Return on Assets).

El ROE es un indicador diseñado para medir la rentabilidad que se obtiene sobre el Capital Contable o los fondos propios que se usan en las inversiones mientras que el ROA es un indicador que permite medir la rentabilidad que se obtiene por los Activos que ese Capital Contable ha generado o puede generar en la organización.

En ambos conceptos hay una simple y poderosa concepción de rendimiento esperado por cada dólar invertido inicialmente (ROE) o por cada dólar de activo que la inversión puede generar (ROA). Así tenemos:

ROE =            Utilidad Neta / Capital Contable
ROA = Utilidad Antes de Intereses e Impuestos / Valor de los Activos  

Nótese que el cálculo del ROE toma en cuenta directamente las utilidades netas para compararlas con el capital contable mientras que en el caso del ROA se toma en cuenta las utilidades antes de intereses e impuestos (EBIT) que son los fondos generados antes de una aplicación de condiciones tributarias y financieras que escapan al manejo gerencial, de manera tal que esos fondos generados se puedan comparar con el valor de los activos que han podido generarse en el tiempo sobre la base del capital contable inicial de la organización.

En el cálculo del ROA intervienen claramente dos poderosos conceptos de capacidad gerencial que suelen ser poco analizados y entendidos. El primero contempla la capacidad de generación de fondos para hacer frente a la gestión tributaria y financiera tomando en cuenta que las condiciones tributarias y financieras ya vienen parametradas por el mercado y el marco regulatorio escapando en gran medida al alcance de propia la gestión gerencial. El segundo contempla la capacidad de la gerencia para generar activos reales con un valor de mercado claramente superior a partir del capital contable inicial con el que cuenta la organización.

De igual forma la diferencia entre el ROE y el ROA nos da una idea del apalancamiento que puede orientarse de manera que si el ROE que representa la rentabilidad económica es mayor que el ROA aun queda un espacio para el endeudamiento pues en este caso los costos de la deuda son inferiores a la rentabilidad económica  mientras que cuando el ROE es menor que el ROA no vale la pena endeudarse pues claramente los costos de la deuda son superiores a la rentabilidad económica y por lo tanto conviene desembolsar fondos propios para lograr financiar los activos necesarios. 


En forma complementaria y dado que el valor de las organizaciones queda cada vez más definido por la capacidad de generar caja (EBITDA) que por los activos con los que se cuenta entonces una medida interesante de rentabilidad también podría darse a partir de la lectura del EBITDA/Capital Contable y también por extensión del EBITDA/Activos que la organización pueda lograr. Otra medida similar y en participar muy útil en el caso de proyectos es el EBIT/$ de Capex el cual también puede ser usado para analizar la rentabilidad de los fondos asignados al Capex de los proyectos.