jueves, 27 de marzo de 2014

Bases de Datos Científicas para investigación en Ingeniería

Para poder hacer investigación científica en general o poder desarrollar investigación de ingeniería en particular que permita avanzar a descubrir conocimiento nuevo, es necesario partir del conocimiento existente hasta encontrar el Estado del Arte del tema que queremos investigar. Recordemos que el Estado del Arte es el conocimiento actualizado en el mundo que existe para resolver el problema de investigación planteado.

A partir del conocimiento existente, se puede cuestionar los métodos, enfoques, procesos y cálculos para poder plantear alternativas distintas que nos conduzcan hacia la creación de conocimiento nuevo que pueda significar un aporte a la investigación. En ese contexto es necesario profundizar en las fuentes donde puede encontrarse el conocimiento existente debidamente calificado y revisado por especialistas que ha podido ser registrado para efectos de investigación y esas fuentes son normalmente las bases de datos científicas.

Una base de datos científica es un almacén inteligente y dinámico que almacena millones de artículos científicos y referencias de conocimiento calificado e indexado con un algoritmo de búsqueda que permite al investigador explorar el conocimiento existente acerca del problema materia de investigación. Es decir es una poderosa herramienta de investigación que ahora se usa para revisar el conocimiento existente sobre determinado problema de investigación.

Las principales Bases de Datos Científicas para ingeniería que cuentan con publicaciones indexadas donde podemos encontrar papers referenciados que integran la mayor parte del conocimiento humano actualizado en materia de ingeniería son las siguientes:

IEE

SCIELO

SCIENCE DIRECT

ASME

DIALNET

SPRINGER MATERIALS

REDALYC

SCOPUS

ELSEVIER

LATINDEX

De igual forma para el caso de los Ingenieros Industriales es necesario revisar en forma complementaria las fuentes de referencia especializadas de acceso en:

Revistas IIE (Institute of Industrial Engineers)

Revistas EBSCO


martes, 28 de enero de 2014

La nueva economía mundial de inicios del siglo XXI

Cada vez es más claro como el delicado sistema económico mundial de inicios del siglo XXI se presenta en continuo cambio, transformación y evolución en los distintos mercados del planeta. El impacto de la crisis económica y financiera del 2008 ha originado cambios en las operaciones, la presencia de nuevos actores, el reciclaje de viejos y conocidos modelos de negocio, nuevas formas de asociación empresarial, nuevas fusiones, adquisiciones, rescates y reestructuraciones financieras hasta el extremo de lograr un contexto económico internacional en el cual el mercado se ve inyectado e inflado con la emisión de salvataje de miles de millones de dólares a partir de los bancos centrales con la FED a la cabeza que buscan nivelar y superar los problemas en la medida que la producción y el mercado de las economías más poderosas del mundo en América, Europa y Asia puedan absorber en el corto plazo sin generar una aparente inflación que deba preocuparnos.

El problema es que estas emisiones indiscriminadas no duran para siempre y no se puede seguir inyectando desde los bancos centrales paquetes de rescate a las economías emitiendo billetes que no tienen respaldo real sin generar una inflación latente que tiene que reventar y corregirse por su propio peso en algún momento del tiempo. En realidad si la cantidad de dinero presente que ha inundado el mercado por las enormes inyecciones de efectivo tuviera respaldo en oro, el precio de la onza tendría que superar los 15mil dólares por onza para ser consistentes con la realidad de la masa monetaria presente para este 2014. Esto no ocurre en la realidad, por lo tanto lo que tenemos es una onza de oro a 1250 dólares que constituye la cruda realidad de mercado en el contexto económico coyuntural de una enorme cantidad de dinero en el mercado que se convierte en papel sin sustento real.

En este contexto suceden fenómenos curiosos, por ejemplo la demanda de oro se muestra  sostenidamente creciente en particular por los consumos de China e India, en el primer caso la demanda ha crecido notoriamente principalmente en forma de concentrados de oro que son refinados en China en un contexto donde China compra a Irán petróleo con oro y no con dólares porque simplemente Irán no acepta dólares. En el caso de la India la demanda también ha crecido aunque el contexto es un poco diferente pues hay un uso casi masivo del oro como joya en las personas por un tema cultural como obsequios, regalos, adorno o legado de inversión de alto aprecio entre la población común y dado que la India tiene un crecimiento descomunal lo más probable es que la demanda siga aumentando a pesar que ya existe impuestos sobre el oro de manera personal en India. A esto hay que sumar que cada onza producida en el mercado está prácticamente vendida incluso antes de su producción y la demanda de todos los bancos centrales de países ricos ha crecido en la medida de sus posibilidades en su compra sostenida de oro sólido para sus arcas. Esto nos da una ecuación sostenidamente creciente en la demanda de oro en un contexto donde la oferta de oro es cada vez menor porque la producción de las minas en el mundo ha decrecido por diversos factores y porque cada vez es más difícil sacar adelante un proyecto de producción de oro al mercado sea por factores sociales, ambientales, legales, políticos o regulatorios. El hecho concreto es que ante una oferta decreciente de oro y una sostenida demanda creciente del metal precioso en un contexto donde el dólar no tiene sustento real y esta inflado, en ese contexto el valor del oro solo puede crecer en el largo plazo corrigiendo la actual distorsión donde el oro esta aguantado artificialmente en el corto plazo.

El valor meta del oro para mediano plazo deberá superar los 5Mil dólares la onza con comodidad y prospectivamente los 15Mil dólares la onza hacia el largo plazo si se respalda la actual emisión de dólares en sustento de oro como responsablemente debe ser para volverse consistente, esto obliga a una corrección en los mercados donde actualmente el oro está valuado en 1250 dólares la onza siendo un precio irreal que será indudablemente corregido con el tiempo. El problema real consiste en determinar el momento y la duración de la corrección así como estimar los efectos de la misma para los distintos actores económicos vinculados al oro. Mientras tanto, con un oro de bajo precio como el actual a 1240 dólares la onza, solo queda comprar metal o adquirir activos como inversión de largo plazo pues las oportunidades no duran para siempre.

El otro fenómeno interesante de analizar es el enorme crecimiento del precio del barril de petróleo que ha llegado a límites astronómicos superando los 100 dólares por barril a partir de un juego de oferta y demanda donde los países árabes, el oriente medio y Venezuela juegan un papel importante sustentado en un precio del petróleo definido por condiciones vinculadas a la estricta oferta y la demanda del mercado. Sin embargo el sueño del petróleo de los productores actuales y de los especuladores de crudo real o en papel no va a durar para siempre, primero porque la búsqueda de energías limpias ha logrado desarrollar combustibles alternativos y segundo porque ya se ha logrado la tecnología para convertir gas natural en gasolinas convencionales de manera segura, eficiente y barata, con lo cual las reservas mundiales de gas principalmente de América, Asia y Europa se volverían un nuevo eje principal en el mundo que desplazaría en forma casi inmediata a los actuales productores de petróleo convencional generando como consecuencia que el barril de petróleo baje por un ascensor en caída hasta valores menores que no podrían superar los 20 dólares por barril en el largo plazo, una verdadera transformación que representa una dura realidad para los inversionistas sofisticados y para los especuladores del petróleo.

Como podemos apreciar en un contexto como el actual a inicios del 2014 donde la frágil economía mundial es electrónica y de papel de manera masiva con un exceso de miles de millones de dólares sin sustento en el mercado y donde en países emergentes como el nuestro donde subsiste una gran esfera de economía informal fuera del sistema que nueve grandes cantidades de efectivo fuera del sistema económico de mercados formales, solo resta refugiarse inteligentemente con la toma de activos con fundamento y valor de respaldo real. La realidad no puede ser superada por la ficción que nos muestra un mundo burbuja que puede desaparecer en el momento menos previsto para los actores económicos de un mercado internacional tan vulnerable como el nuestro.

mschwarz@bygsac.com

martes, 10 de diciembre de 2013

Los nuevos medios de comunicación


Los medios de comunicación son instrumentos para desarrollar el proceso de trasmisión de información entre entidades en general y entre los seres humanos en particular y que se remontan en sus inicios más tempranos a la transformación profunda del lenguaje hablado hacia la escritura, la transmisión contenidos mediante sonido e imagen hasta la Internet en su actual desarrollo habiendo sufrido una particular transformación exponencial imparable en términos de formatos desde finales de los años 90 a la actualidad.

La tecnología de nuestro tiempo nos ofrece ahora nuevos medios y formatos para la comunicación (neo-mensajes de texto, neo-vídeo-programas, vídeo-juegos, seudo-códigos comunicativos y hasta artefactos de inteligencia artificial entre otros) cada vez más virtuales (el imperio de los sentidos en su máxima expresión), de respuesta más inmediata (las personas más frecuentemente se alteran y frustran ante la espera), altamente interactivos (usan la participación activa de la persona interactuando con ella en tiempo real) y con gran conectividad de difusión (redes sociales cada vez mas especializada) que trascienden al capital relacional del sujeto que las define en un escenario de alta velocidad y reinado multimedia en línea a través de la nueva Internet que domina nuestro mundo actual.

Pero la transformación es más compleja de lo que parece, pues está diseñada desde su concepción (voluntaria o no) para ser aprendida casi intuitivamente por los nuevos nativos digitales (principalmente los niños y jóvenes) mientras que los migrantes digitales (los adultos) como el suscrito deberemos hacer grandes esfuerzos por aprenderla e internalizarla o morir en el intento para comprender y enfrentar nuestra nueva realidad.

En ese contexto es claro que no podemos ganar la guerra contra los nuevos medios de comunicación que inundan el horizonte de nuestras actuales vidas ni tampoco podemos aferrarnos al pasado por más melancolía sobre lo clásico que queramos mostrar, por más anhelo del rescate de la buena escritura y la lectura que añoremos y por mas recuerdo de como la comunicación clásica funcionaba en el pasado. El problema no son los nuevos medios de comunicación, el problema de fondo son los contenidos.

Es nuestra responsabilidad hacer algo al respecto y por lo que veo solo nos queda esmerarnos por insertar masivamente contenidos de alto valor en los nuevos medios de comunicación, contenidos que puedan incluir valores, contenidos que enseñen, contenidos que transmitan experiencia y conocimiento, contenidos que reflejen nuestros más valiosos activos sociales, culturales e intelectuales, contenidos con aporte social, cultural y científico donde sea posible en los nuevos formatos que los actuales medios de comunicación nos ofrecen. Ese es el verdadero reto que nos debe comprometer hacia el futuro por el bien de las futuras generaciones.


DSc Max Schwarz - mschwarz@bygsac.com

viernes, 6 de diciembre de 2013

El valor agregado de los servicios públicos


Los servicios públicos son aquellos servicios operados por el Estado en cualquiera de sus niveles (Central, Regional, Municipal o Local) que se desarrollan para generar rentabilidad y valor agregado social en beneficio de los habitantes de un país. En esta definición es complejo comprender lo que verdaderamente se entiende por valor agregado social o expresamente por rentabilidad social. Es decir, ¿Cuál es el valor del servicio para el usuario?, ¿Cuáles son los beneficios que el servicio ofrece?, ¿Cómo se adquiere mayor impacto y beneficio positivo para los ciudadanos? etc. En un contexto tan exigente como el actual, las respuestas parecen estar cada vez más profundamente relacionadas y vinculadas con una correcta comprensión del objeto del servicio y en particular con su específico diseño de detalle.

Sin embargo en la realidad no conceptual, en la cruda realidad que describe la experiencia del usuario, es curioso como consistentemente cuando se revisa la mayoría de los servicios públicos actualmente activos, estos ni siquiera tienen un diseño originalmente conceptuado para agregar valor, ni siquiera cuentan con criterios de diseño que podamos revisar y su operación depende más de la larga  evolución histórica con la que actúan desde sus inicios de operación combinada con las mejoras en mayor o menor grado mejor intencionadas para lograr desarrollarlos con el menor ruido y la mayor capitalización política posible del gobierno de turno en cualquiera de sus respectivas escalas. Lo que ocurre con la mayoría de los servicios públicos es un verdadero drama que resta competitividad y que requiere ser superado a la brevedad para alcanzar el desarrollo y bienestar general. Es más, en aquellos servicios que han sido tercerizados por el Estado con operadores privados especializados puede notarse que las bases de los concursos que originaron la respectiva tercerización no contemplan especificaciones respecto a los criterios de diseño y parámetros del servicio con los cuales se requiere operar para agregar valor, solo son un vestido legal de especificaciones. Solo hay vagas y difusas alusiones a dar un buen servicio o un adecuado nivel de servicio sin especificar como se mide “buen” o “apropiado” con la debida claridad.

La falta de definición de especificaciones de la mayoría de los servicios públicos representa un problema y a la vez una oportunidad para rediseñarlos de la manera apropiada y solo luego del rediseño se puede construir mejoras sobre la base de los procesos que  las sustentan. El problema de fondo no solamente radica en la falta de criterios de diseño para su operación (entregables, eficiencia, eficacia, efectividad, productividad, confiabilidad, disponibilidad y rentabilidad) sino también en la ausencia de criterios de diseño para medir la satisfacción del cliente respecto del servicio ofrecido con técnicas más confiables que la simple aplicación de encuestas que muchas veces no enfocan lo que realmente el cliente percibe en términos de satisfacción respecto del servicio público desarrollado.    

Para superar eso es necesario que el diseño de un servicio público identifique tempranamente al usuario beneficiario con el mayor detalle de especificación posible para desarrollar procesos robustos que permitan brindarle soluciones apropiadas desarrollando el servicio bajo parámetros especificados en términos concretos de eficiencia, eficacia, efectividad, productividad, confiabilidad y disponibilidad con alto grado de satisfacción para el cliente final.

La eficiencia del servicio debe estar enfocada en términos de tiempos y costos para el usuario beneficiario final del servicio. La eficacia debe enfocarse hacia el logro de resultados concretos  para el usuario y el sistema como consecuencia de la experiencia del servicio. La efectividad como combinación segura de eficiencia y eficacia. La confiabilidad y la disponibilidad en términos de tiempos promedio entre fallas y tiempos de respuesta promedio para reparar las fallas que puedan surgir en los procesos y en los entregables y finalmente la productividad debe enfocarse a obtener la mayor cantidad de prestaciones para los recursos asignados al desarrollo del servicio dentro de las restricciones que su diseño permita.

El desarrollo de servicios públicos socialmente rentables con valor agregado para el usuario final constituye un componente contribuyente de la competitividad de las naciones, simplifica los trámites, reduce los procesos, reduce los tiempos, mejora el desempeño en la administración pública, reduce los costos y genera beneficios en un contexto donde los ciudadanos puedan ver reflejado el resultado de sus tributos y contribuciones al fisco en verdaderos productos y servicios concretos en su beneficio directo.

DSc. Max Schwarz   mschwarz@bygsac.com