miércoles, 27 de febrero de 2013

Inspección efectiva en Seguridad Industrial


La Inspección es un mecanismo de observación sistemática de la función gerencial Control que está diseñado para asegurar que las actividades, productos y servicios de la organización se realizan conforme a sus especificaciones de diseño o en su ausencia, conforme a las mejores prácticas de seguridad que la empresa puede ejecutar en sus operaciones. La Inspección está diseñada intrínsecamente para detectar desviaciones, identificar peligros y detectar actos y condiciones inseguras que puedan elevar el nivel de riesgo de la organización.

Para contextualizar el concepto anteriormente descrito, recordemos que las funciones más primarias de la gerencia estudiadas en los primeros ciclos de la carrera de Ingeniería Industrial son esencialmente: Planeamiento, Organización, Dirección, Control y Mejora, mientras que a su vez los mecanismos de la función Control son esencialmente: Control Operacional, Inspección, Auditoria y Revisión. En ese contexto, la Inspección es un mecanismo de control muy consistente y seguro que puede brindar extraordinarios resultados en la organización.

La Inspección se realiza principalmente por muestreo, a diferencia del Control Operacional que establece mecanismos directos de control de naturaleza continua sobre las tareas críticas incorporando criterios operacionales relevantes en los procedimientos y que como Control Operacional se realiza de manera permanente mientras se ejecuta la tarea. La Inspección en cambio es diferente, tiene una frecuencia de naturaleza discreta y se realiza fundamentalmente por muestreo en las áreas, los procesos y las actividades de la organización.

De manera natural la Inspección requiere ser ejecutada por personal preparado y experimentado para lograr resultados satisfactorios, lo cual supone seleccionar, entrenar, calificar y acreditar inspectores con la debida competencia profesional para realizar esta tarea. Las principales competencias buscadas en el mercado para los inspectores son conocimiento técnico-legal de las actividades del proceso industrial, habilidades de observación y registro, expresión oral y escrita, capacidad de escuchar, capacidad reflexiva, orden, entusiasmo y objetividad ante situaciones de presión. Estas competencias pueden ser determinantes al momento de seleccionar inspectores del mercado o para promover a personal de la organización que con la debida experiencia pueda desempeñarse efectivamente como inspectores profesionales.

Para lograr una inspección efectiva se requiere que el muestreo seleccionado pueda incluir las tareas críticas y sus condiciones de operación incluyendo dentro de estas, los aspectos críticos de las actividades, productos, servicios y/o equipos críticos que puedan estar involucrados de manera que los aspectos más importantes del proceso sean considerados durante el proceso. En  esta etapa los inspectores seleccionan los procesos y áreas para determinar los criterios que deben ser revisados los cuales pueden ser enfocados mediante la preparación apropiada de listas de verificación para asegurar que los inspectores no dejen de lado ningún aspecto ni condición de operación que tenga o pueda tener relevancia.

La preparación de los inspectores para el proceso de inspección profesional involucra la preparación de listas de verificación, la recopilación de estándares y procedimientos de operación, servicios y mantenimiento, la revisión de la legislación aplicable, hojas de ruta, hojas de seguimiento y la vinculación relevante entre la especificación de las tareas y la experiencia del uso cotidiano en la aplicación rutinaria o no rutinaria de las mismas. El Inspector debe acercarse de manera correcta, transparente, abierta y profesional al área o proceso en estudio para poder detectar desviaciones reales y potenciales y lograr obtener oportunidades de mejora donde sea posible en beneficio de las áreas inspeccionadas y de la organización.

Los beneficios de una inspección profesional son evidentes, se reducen los riesgos, se identifican peligros potenciales y reales, se establecen desviaciones y se encuentra oportunidades de mejora consistentes de manera tal que la organización tiene la oportunidad de administrar un nivel de riesgo razonable en sus operaciones.

lunes, 25 de febrero de 2013

La pequeña minería actual no tiene sustento


La minería es una actividad económica fundamental que actúa como motor del desarrollo nacional y permite al Perú generar crecimiento logrando los fondos necesarios para salir de la pobreza y avanzar en el desarrollo. Sin embargo esta actividad solo tiene sustento técnico, ambiental y social si se basa en una economía de escala con alta dosis de tecnología que le permita operar en forma segura. Esto solo es posible en el caso de la mediana y la gran minería formal. La pequeña minería en cualquiera de sus formas no tiene el sustento razonable para ello.  
En ese contexto es increíble e irresponsable la manera como los gobiernos tratan de promover populistamente las actividades de la pequeña minería, incluso se forman instituciones y se obtienen fondos para la promoción de la formalización de cientos de mineros artesanales que actualmente operan informalmente para pasarlos a un régimen absolutamente proteccionista, con escasos o nulos controles ambientales,  grandes beneficios tributarios y otras bondades que procuran poner a la pequeña minería como una actividad con trasfondo de problema social que requiere la mayor atención. Nada más erróneo e incorrecto. 

La pequeña minería formal o informal realmente no tiene sustento por las siguientes razones:
  1. La pequeña minería formal o informal no cuenta por diseño con los fondos y recursos económicos, tecnológicos y humanos suficientes para garantizar la debida protección ambiental que toda operación minera requiere. Las inversiones en materia ambiental (línea base, monitoreo, encapsulamiento, aislamiento, recirculación de flujos, reciclaje de agua, etc.) tienen un elevado precio, requieren tecnología y dinero para desarrollarse que justamente la pequeña minería por su naturaleza empresarial de diseño no tiene.
  2. La pequeña minería formal o informal es la puerta falsa para que algunas inescrupulosas minas medianas se acomoden en zonas de difícil acceso social para evitarse las reglas y prácticas ambientalmente aceptables, abriendo nueva razón social y beneficiándose directamente de los beneficios tributarios y de la ausencia de controles del régimen especial de las pequeñas minas
  3. La pequeña minería formal o informal en la mayoría de los casos está vinculada directa o indirectamente a la existencia de plantas de beneficio que no tienen mina como las ubicadas en Piura y Nazca y que de manera cómplice el Ministerio ha aceptado como formales y que generan producción en base a los camiones de mineral que reciben sin ver (es decir sin saber de donde salieron, como fueron extraídos, si se respetaron las normas ambientales, si se cuidó la seguridad de los trabajadores, si se cumplieron las leyes laborales, etc.).
  4. La pequeña minería formal o informal es la causante reciente del mayor impacto ambiental en las regiones donde opera. Basta ver los ríos en Madre de Dios, las minas pequeñas e informales en Nazca o la sierra de Piura donde la nueva contaminación con relaves en quebradas o agua ácida drenando es aceptada en aras de resolver un problema social ante los ojos de todas las autoridades.
  5. La pequeña minería formal e informal ha generado corrupción y mafia en la extracción y transporte del mineral, el uso de mano de obra sin beneficios sociales, la existencia de mercados negros de explosivos y reactivos químicos, la corrupción de policías y la evasión de impuestos a la vista y paciencia de las autoridades ambientales y mineras.  
Es fácil para los políticos de turno y los mediocres funcionarios que operan para ellos formalizar el desorden y pretender darle populistamente un sentido social bajo la campana de “problema social” a la pequeña minería formal o informal cuando la situación con respecto a su promoción es un verdadero desastre.
El Perú es un país minero ancestral con tradición y experiencia minera siendo así como de las casi 5000 minas existentes solo 1000 son formales donde aproximadamente 20 pertenecen a la gran minería, 200 a la mediana minería y el grueso 780 son consideradas pequeña minería formal (minas que legalmente extraen entre 0 y 500 TMD) con procesos poco mecanizados, productividades muy bajas, alto riesgo de seguridad minera para los trabajadores, condiciones de salud y bienestar desastrosas así como un alto grado de corrupción de funcionarios en los distintos niveles de la organización y el gobierno. La pregunta es ¿Qué pasa con la minería informal? Hay casi 4000 minas informales. ¿Vamos a formalizarlas? ¿Cómo se controla y de desatan los enormes nudos de corrupción locales que las sustentan? Son muchas preguntas que deben resolverse tomando consciencia de la realidad minera nacional.
Lo lógico es que el Perú promueva la artesanía de metales y la industria de la joyería para exportación y consumo local siempre que esta actividad no base sus precios en la compra a mineros informales en su cadena de abastecimiento. En ese contexto la minería informal debe ser erradicada de raíz, todos saben donde se encuentra, como opera, no entendemos porque con la tecnología de localización existente no se erradica. ¿No será que hay grandes intereses al igual que con la coca y el narcotráfico?, ¿Por qué no se da la decisión política de erradicar la minería informal? ¿Qué intereses están ocultos en este proyecto? Son preguntas que debemos hacernos si queremos enfrentar la verdad y no ocultarnos en la ignorancia de las conveniencias.

La única alternativa viable para la subsistencia correcta de algunos de los actuales pequeños mineros formales (los informales deben desaparecer) consiste en procurar asociarse o incorporarse como accionistas efectivos o propietarios colectivos de un proyecto minero mediano o grande donde sea factible operarlo técnica, ambiental y socialmente responsable. Esta es la única manera viable para canalizar con fundamento los recursos económicos, tecnológicos y humanos suficientes que la minería requiere para ser ambientalmente sustentable, operar en forma segura y generar rentabilidad empresarial y social con el oportuno pago de impuestos en beneficio de todos. Las actuales políticas y programas sobre formalización de la minería ilegal y sobre la promoción de la pequeña minería formal están equivocados y deben despertar a la realidad antes que sea demasiado tarde.
 

 

viernes, 22 de febrero de 2013

Mercados en competencia


La presencia de competencia empresarial en los mercados siempre agrega valor, reduce los precios, mejora los servicios e incrementa las ganancias de los operadores aumentando las ventas con un menor costo para el cliente. El trabajo bajo mercados de competencia reduce significativamente los precios al cliente, genera mayor eficiencia en las operaciones de producción y distribución alcanzando mayor efectividad en la cadena de suministro para fortalecer la marca y construir relaciones de confianza con clientes para el largo plazo. Los mercados que no tienen competencia son siempre caros, ineficientes, ineficaces, con un mal nivel de servicio y actúan bajo prácticas monopólicas que generalmente se sustentan sobre la base de corrupción para sostenerse en el tiempo.
Los monopolios de empresas o los oligopolios de clubes de empresas con altas cuotas de participación en el mercado hacen que se genere una cara distorsión en el mercado, como lo hemos visto en los casos peruanos de telecomunicaciones, petróleo, agua o las  AFPs que son un grupo pequeño que también requiere mayor competencia. Los resultados no han sido buenos, los servicios y las coberturas no son las apropiadas, han generado un aletargante retraso en las inversiones en infraestructura y han encarecido los precios para el cliente generando un mayor costo en el mercado. Se requiere un cambio de apertura con condiciones equitativas para la entrada de nueva competencia al mercado.    

Es necesario fomentar la competencia en todos los sectores bajo igualdad de condiciones en estricto respeto a los contratos y acuerdos para generar el desarrollo. Solo la entrada de mayor competencia permite establecer mejores tarifas elevando la calidad del servicio y dándole al usuario y al cliente la oportunidad de escoger lo mejor de acuerdo a sus necesidades. Es necesario para ello que la competencia sea transparente en la información brindada al cliente para que los usuarios puedan comparar libremente al información del productos o el servicio y así tomar decisiones informadas respecto a sus niveles de consumo o preferencia por una empresa o marca en particular.
La competencia siempre trae importantes beneficios para el mercado, estimula la creatividad e innovación de las empresas y las obliga a volverse competitivas generando relaciones virtuosas que logran mejorar la cadena de suministro y comercialización de manera que puedan obtenerse mayores utilidades con un menor costo para el cliente elevando la calidad del producto y el servicio. Exijamos competencia en todos los sectores y acabemos con los monopolios estatales o privados que no agregan valor, encarecen los precios y actúan de forma ineficiente trasladando mayores costos al mercado. Es nuestra oportunidad para que el consumidor pueda reaccionar en pro de un mercado más justo, competitivo y responsable.
Visítenos en: www.bygsac.com o escribanos a: mschwarz@bygsac.com
Revise nuestras aulas virtuales en: http://www.worldbyg.com/moodleAula/

miércoles, 20 de febrero de 2013

Identificación y evaluación de requisitos legales y regulatorios


La identificación y evaluación de requisitos legales o regulatorios es un proceso continuo de trabajo que requiere de la asignación de responsabilidades específicas al interior de la organización por un lado para poder identificarlos y registrarlos correctamente y por el otro para poder evaluar y asegurar el cumplimiento de los mismos a través de la organización.
En el mundo real la Constitución y las leyes deberían contemplar las especificaciones sobre lo que debe hacerse o sobre lo que no está permitido, mientras los reglamentos deberían especificar la manera como debe hacerse o los procedimientos a seguir para hacer efectiva la ley o los mandatos legales con rango de ley o rango constitucional. Sin embargo la realidad es que leyes y reglamentos especifican el “que” y el “como” mezclados aunque la jerarquía documentaria legal debe respetarse en todo momento.

En ese contexto, las leyes pueden tener múltiples considerandos en su aplicación pero lo importante es poder clarificar si el requisito específicamente aplica o no a la organización en el sector empresarial donde nos desenvolvemos. Para lograr determinar la aplicabilidad o no del requisito a la empresa es necesario recurrir a la asesoría legal de la empresa sea interna o externa con la finalidad de aclarar cualquier duda al respecto. De igual forma es muy importante definir con ellos el alcance del requisito y a que parte del proceso es aplicable directamente identificando la naturaleza del mismo y su extensión en la organización. Este proceso implica determinar a su vez si  el requisito legal o regulatorio nos obliga a medir algo, hacer algo, prohibir algo y/o si es necesario o no reportar formalmente a la autoridad, con qué frecuencia y en qué formato específico debe hacerse.
Todas estas consideraciones son en extremo importantes para evitar un incumplimiento legal o regulatorio que pueda comprometer la situación legal de la empresa, por lo que requieren especial cuidado y atención de manera que podamos asignar responsabilidades clave en la organización para registrar apropiadamente los requisitos legales y regulatorios identificados, mantener actualizado el registro sea cuando surge un requisito nuevo en el mercado o cuando algún requisito deja de tener vigencia por algún motivo. El proceso de actualización y el seguimiento de la vigencia de los requisitos legales debe ser apropiadamente comunicado al interior de la organización por los canales correspondientes y en el lenguaje apropiado para que las áreas involucradas internalicen el requisito y se preparen para demostrar su cumplimiento involucrando el requisito como una de las reglas del proceso y desde luego por extensión empresarial como una de las reglas del negocio.

El proceso continua en la organización pues una vez identificados, registrados y comunicados los requisitos legales y/o regulatorios aplicables a la organización estos deben ser sujetos de seguimiento, monitoreo y medición de acuerdo a la naturaleza de cada requisito para lo cual los responsables de cada caso deben tener el entrenamiento adecuado para efectuar estas tareas de acuerdo a las especificaciones que el requisito exige. Este proceso requiere un esfuerzo de control pero también un esfuerzo de colección de información y análisis de resultados para verificar si existe o no cumplimiento que permita la toma de acciones preventivas y correctivas donde sea necesario para mantener los requisitos bajo estricto control.
Finalmente una vez analizados los resultados estos deben ser reportados a la autoridad y a la gerencia de la organización conforme a las frecuencias que la autoridad exija para ello de manera formal. El proceso es muy dinámico e implica establecer relaciones de comunicación interna y externa en la organización por lo que es recomendable especificar los detalles concretos en un procedimiento documentado que permita su utilización efectiva y correspondiente mejora dentro de la organización.