viernes, 7 de diciembre de 2012

El debate sobre los transgénicos

 
Existe un fuerte debate marcado de posiciones extremas frente a la utilización o no de productos transgénicos en nuestro Perú. El debate se ha generado entre ecologistas, asociaciones de consumidores, agricultores, industriales, científicos, intelectuales y líderes de opinión respecto a las razones por las cuales debemos usarlos o debemos rechazarlos según la posición que se tome. Lo cierto es que el debate se ha realizado con demasiado apasionamiento sin discutir las razones técnicas de fondo, ni visualizar las oportunidades y restricciones que el problema en cuestión nos ofrece.
Para empezar debemos aclarar que un producto transgénico es aquel que ha visto modificada su composición genética natural a través de una manipulación genética artificial sea por sustitución, cambio o inserción de genes externos para lograr determinados efectos concretos en el producto y su comportamiento. Las variedades transgénicas han  ingresado al Perú hace ya tiempo y la modificación con ingeniería genética no nos es extraña pues se viene practicando desde los centros de investigación, las universidades y las empresas incluyendo programas piloto y plantaciones industriales que se manejan en campos específicos del agro nacional.
Los productos transgénicos presentan la enorme ventaja de cambiar rápidamente la productividad del campo incrementando geométricamente el rendimiento por hectárea, estandarizando la apariencia de los productos, reduciendo los costos de evitar las plagas, racionalizando el consumo de recursos e insumos para lograrlos y fortaleciendo los productos y sus plantas de origen frente a las posibles inclemencias de la naturaleza (aluviones, sequías, heladas, etc.). Estas ventajas pueden representar
La mayoría de los temores existentes frente a los transgénicos no tienen fundamento científico que los soporte y los argumentos presentados se basan en fundamentalismos difíciles de aceptar por la lógica y la razón. Es necesario decir que no existe prueba científica que pueda determinar una relación causa efecto entre los transgénicos y la existencia de enfermedades o que tenga consecuencias en el cambio de largo plazo consideradas dañinas e irreversibles. Tampoco existe fundamento de lo contrario por lo que se requiere seguir investigando para verificar los efectos del cambio genético en las especies y la manera como estas afectan cuando entran en el circuito de la cadena alimenticia y son consumidos en el ciclo natural.
De igual forma se ha expresado temores naturales al impacto de los transgénicos en el medio ambiente pero no existe una prueba científica que este impacto sea efectivamente negativo para el ambiente natural. Igualmente existe una fuerte corriente anti-transgénica por parte de los ecologistas con una fuerte base de sustento en la biodiversidad que el Perú ofrece para evitar que su pureza se vea afectada de alguna manera con la presencia de manipulación genética en transgénicos que puedan contaminarla. Sin embargo la biodiversidad que tenemos no está necesariamente presente en todo el territorio nacional y existen lugares desérticos que no son productivos donde se requiere la presencia de la tecnología para lograr el progreso y desarrollo que requieren. Esto representa un reto más que interesante para ser discutido y tratado con el conocimiento debido y sin apasionamientos.
Nuestro Perú es un país rico en biodiversidad biológica y por lo tanto debería tener por diseño áreas restringidas donde tengamos la oportunidad de tener ciertos espacios libres de transgénicos, lo cual puede representar una oportunidad para desarrollar mercados de productos naturales y productos orgánicos que por su naturaleza son de un valor unitario más alto que nos genera una ventaja competitiva a nivel mundial. En ese mismo contexto existe en el Perú una gran extensión de terrenos donde la productividad es nula y donde se requiere a gritos la presencia de tecnología donde los transgénicos tienen una oportunidad segura de contribuir con el desarrollo nacional de manera controlada.
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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Innovación inversa en la industria minera


Los académicos denominan innovación inversa al proceso de innovación que surge desde los mercados emergentes de los países pobres para luego ser transferida a los mercados tradicionales de los países ricos en oposición a la innovación tradicional que primero es probada en mercados tradicionales de países ricos y luego con el tiempo  llega a ser transferida a los denominados mercados emergentes. Lo cierto es que los mercados emergentes de los países pobres presentan mejores oportunidades y condiciones para lograr innovaciones que los mercados ya establecidos de los países ricos. La razón principal de este cambio de sentido en la producción de innovaciones es la necesidad y la carencia de recursos que se presentan en los mercados emergentes que ahora representan un nuevo reto y motivación para innovar de manera que se logre resolver los problemas que aquejan a los países pobres de la manera más apropiada, creativa e innovadora posible. La necesidad y la carencia de recursos se convierten en una poderosa fuente de innovación que no podemos desperdiciar.
La industria minera se ha visto en la necesidad de innovar para ser competitiva ya que al no poder manejar el precio de los minerales (puesto que el precio está definido directamente por el mercado internacional y es una variable que los mineros no pueden controlar), solo puede concentrase en ser competitivo a partir de su costo de operación con lo cual ante un escenario cambiante de costos crecientes (ambientales, laborales, sociales, logísticos, de servicios, de materiales, etc.) se requiere la mayor creatividad posible para innovar en aspectos que antes no eran considerados en la ecuación de negocio. Es ahí donde surgen las nuevas oportunidades de hacer innovación con alto impacto en las métricas del negocio. Los países mineros de origen emergente son los que más han desarrollado innovación inversa logrado aplicar cambios en sus formas de operación hasta reconceptuar el ciclo de minado, establecer relaciones nuevas con sus proveedores para convertirlos en socios de la mejora y el cambio logrando aprendizaje en la cadena de suministro para hacerla competitiva.
Este proceso de cambios ha permitido en corto tiempo y ante la presión de costos crecientes del mercado lograr rediseñar la dosificación selectiva de reactivos, introducir biotecnología en la metalurgia de recuperación de metales, acondicionar plantas naturales para tratamiento pasivo de residuos, extraer agua de los relaves para su reutilización, reciclar residuos de mina, introducir la mecanización segura para tajos angostos, acondicionar los perfiles de equipo a condiciones selectivas de operación, lograr experiencia exitosas en el blending, recuperar valor económico y ambiental de relaveras antiguas, modificar las relaciones proveedor-contratista-mina, lograr contratos de alianza con los contratistas y modificar las relaciones gerenciales para compartir beneficios sobre la base de una mayor efectividad y productividad operativa de las unidades mineras entre los más resaltante que podemos mencionar sin  tomar en cuenta el nivel de aprendizaje que hoy se considera “know how” en materia minera, operacional, metalúrgica y de procesos de la industria minera moderna.
La necesidad nos ha obligado a innovar con mayor celeridad desde los mercados emergentes para reproducir en forma ampliada estas innovaciones en las minas existentes en los países ricos con mercados consolidados. En muchos casos las innovaciones han sido tan rápidas desde los 90 hasta el presente que en múltiples ocasiones ni siquiera se ha patentado (recordemos que la costumbre de patentar en los mercados emergentes es muy poca a diferencia de los mercados consolidados de países ricos donde toda innovación termina aterrizada en una patente que la protege) es decir no existe una cultura del registro de patentes en nuestros mercados emergentes, sin  embargo hay espacio aún para seguir haciendo y seguir logrando el cambio que genera innovación para lograr la diferencia que nos da competitividad internacional. Si eso es innovación inversa, nosotros ya la tenemos hace tiempo, está ahí pero no la habíamos clasificado así. Es parte del nuevo aprendizaje en el que estamos inmersos que también ha sucedido en otros sectores como agricultura, genética y medicina entre otras muchas poco documentadas.

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lunes, 3 de diciembre de 2012

Logística de suministro y distribución


El precio de los metales es una variable que la industria minera no controla pues el precio depende directamente de los mecanismos de oferta y demanda de los mercados internacionales por lo que la empresa minera debe concentrase en ser competitiva a través del manejo de sus costos de operación. En este camino la logística de suministro y distribución representa una gran oportunidad para obtener mejores costos sobre la base de la cadena de suministros, eliminando al intermediación innecesaria y estableciendo relaciones de largo plazo entre los fabricantes o sus distribuidores grandes y las empresas mineras para obtener un costo competitivo en este mundo de turbulencias financieras y crisis internacionales donde predominan los costos crecientes y se requiere mayor creatividad e innovación para encontrar oportunidades de mejora en la competitividad empresarial e industrial.

La logística de distribución y abastecimiento ha sido transformada en la industria minera desde los años 90 en adelante para dar paso a una elaborada cadena de suministro flexible con grandes componentes de autoaprendizaje en cada una de sus etapas. Este proceso cambiante transformó el modelo tradicional que buscaba mejorar los costos de la operación a costa de reducir sistemáticamente las tarifas del proveedor-contratista para que no era sustentable y evolucionar hasta una logística de alianzas colaborativas donde el proveedor-contratista y la empresa minera se asocian para compartir el riesgo y también los beneficios que puedan obtenerse de una mejor productividad y efectividad de sus operaciones.  
El modelo de negocio colaborativo deja de considerar a los proveedores-contratistas como simples abastecedores de recursos o insumos para ponerlos al nivel de socios y/o clientes de la organización en el marco de una relación de largo plazo que está basada en contratos más estables (con mayor plazo incluyendo múltiplos del tiempo del ciclo de vida de la mina o hasta el ciclo completo de ser el caso), con una nueva participación tangible sobre el beneficio que pueda lograrse (se contemplan premios y ganancias sobre el ahorro que pueda lograrse por mayor efectividad y productividad) y con el uso de relaciones más estables entre los actores y sistemas de suministro dejando un amplio espacio para el aprendizaje, crecimiento, creatividad e innovación en la cadena de suministro a la cual puede agregarse valor.
Algunos ejemplos claro de esta modalidad son los contratos de suministro de combustibles. Antes la mina era dueña de las instalaciones y del combustible, el personal era de la mina y todos los activos incluyendo el reparto eran propiedad de la compañía minera. El resultado eran grandes costos de administración, precios altos, robo de combustibles, corrupción, etc. El modelo cambio para siempre y ahora las instalaciones vienen en comodato o son del proveedor, la compañía minera paga por galón de combustible consumido, el combustible al ser un contrato de largo plazo tiene un valor de mercado por volumen que equivale a varios puntos porcentuales por debajo de los precios regulares de las estaciones de servicio en las ciudades, los permisos son del fabricante, loas estándares de calidad, seguridad y salud ocupacional y laboral también. El riesgo queda compartido en la cadena de suministro, el contrato es estable, los precios son menores, no hay intermediarios, los grandes proveedores suministran directamente y como bonificación extraordinaria el proveedor atiende el reparto en el tajo y factura acumuladamente a la mina con lo cual hay un control ordenado y transparente para mejorar la eficiencia de todos los contratista de la unidad minera a los cuales se les transfiere un costo de combustible de alta calidad a precio muy competitivo con la mayor seguridad. En el camino la relación entre el proveedor y la empresa minera cambia, así tenemos que los nuevos suministradores se convierten en socios y transfieren conocimiento, seguridad, participan en las brigadas de las minas y transmiten toda la experiencia del fabricante para encontrar oportunidades de mejora como capacitación a los responsables de los talleres, mejor utilización del combustible y protección de instalaciones para el uso seguro del combustible. Esto permite incluso dar un beneficio extra apoyando a las comunidades con bonos de combustible cuando sea necesario para alimentar su grupos o sus unidades.
Lo mejor de todo es que este modelo mejorado es aplicado hace ya varios años en materia también de explosivos, productos químicos, equipos de protección personal, reactivos metalúrgicos, materiales e incluso procesos completos en modalidades de outsourcing para perforación, voladura, carguío, transporte, molienda, chancado, etc., incluyendo todos los procesos que la industria necesita al punto en el cual el propietario de la mina se limita a ser propietario del activo y del control estratégico del plan de minado que debe ejecutarse para entregarle al mercado las onzas o TM de finos ofrecidas en su diseño. Esta es la nueva minería que ha transformado la logística de suministro y distribución en la industria.

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viernes, 30 de noviembre de 2012

Gran, mediana y pequeña minería

 
En el Perú existen actualmente más de 5,000 minas de las cuales solo menos de 1,000 son unidades formales, es decir existen para el mundo formal, pagan impuestos y contribuyen con la rueda productiva que activa la economía y permite el crecimiento, desarrollo y bienestar. De esas casi 1,000 empresas mineras realmente solo 10 corresponden a la denominada gran minería, 200 a la mediana minería y el grueso de la diferencia (cerca de 800) a la pequeña minería formal. El resto no está en el sistema, a pocos parece importarles y operan en la clandestinidad a costa de la seguridad de las personas que ahí trabajan y a costa de un significativo e irreversible daño ambiental. Un drama y una realidad social que pocos quieren ver y muchos prefieren ignorar.
La realidad es que la gran y la mediana minería son las únicas que pueden disponer de los recursos y la tecnología suficiente para asegurar una adecuada protección ambiental al entorno en el que operan y garantizar un trabajo en condiciones adecuadas de seguridad y salud ocupacional para sus trabajadores. La pequeña minería, incluso la formal no tiene los medios para hacerlo, no dispone de la tecnología necesaria y por la excusa de presentarse como un problema social desatendido es relajada desde el control del regulador y por ende se aplican a ella leyes más permisivas con lo cual se aleja perversamente de cualquier estándar internacionalmente aceptable tanto para la protección ambiental como para la protección debida del trabajador que la opera. Es un sistema perverso pero es así como funciona en la actualidad.
Para complementar esta inapropiada concepción sectorial vemos como nuevamente la legalidad está bastante separada de la realidad. Es así como legalmente se denomina como pequeña minería a aquellas minas que extraen entre 1 y 500 TM por día (TPD) pero la realidad nos demuestra que el promedio de la pequeña minería anda en ordenes muy inferiores a las 100TMD de extracción promedio. De igual forma se indica que las minas entre 500 y 5,000 TMD corresponden a la mediana minería pero la realidad nos demuestra que el promedio de la mediana minería supera las 1,500 TMD  y en muchos casos tienen unidades dobles para pasar proyectos conexos por pequeños mineros formales con la regulación relajada que aplica a la pequeña minería, con tramites regionales y locales sin mayor exigencia ambiental o social y para no caer en vinculaciones crean distintas razones sociales para operar. Por cierto son las menos pero las hay. Finalmente tenemos a la gran minería que desde el punto de vista legal son aquellas minas que operan sobre las 5,000 TMD, sin embargo la realidad nos muestra como el piso de la gran minería empieza recién sobre las 12,000TMD y llega en algunos casos a promedios de 300,000TMD. Es decir dos realidades completamente distintas. Mientras el CAPEX de la mediana minería va entre $50MM y $150MM el CAPEX de la gran minería oscila entre los $1000MM y $5500MM promedio. Mundos distintos, escalas de operación distintas y realidades completamente diferentes.
La tecnología de nuestro tiempo ha sido desarrollada a tal extremo que tecnológicamente no existe excusa para no diseñar, construir y operar las minas en forma ambientalmente segura, limpia y sustentable. Sin embargo esta tecnología solo puede ser accesada por la gran y la mediana minería debido a la barrera económica que significa disponer de los recursos económicos para comprarla. Esto condena a la pequeña minería a ser contaminante, ineficiente e insegura casi por diseño. Este problema solo puede ser superado el día que se comprenda que el problema de la pequeña minería es realmente cómo reconvertirlos como accionistas de un consorcio grande y especializado en lugar de seguir siendo operadores pigmeos de pequeños depósitos. Es claro que así su rentabilidad seria mucho mejor y más segura que la que actualmente mantienen en condiciones realmente poco aceptables. Obviamente tendrían que haber excepciones calificadas de minas pequeñas que operan ambientalmente en forma limpia y con la mayor seguridad operativa para los trabajadores. Es un tema que trasciende a una decisión puramente técnica por la presencia de las familias que componen un tejido social ancestral en un país tradicionalmente minero como el Perú. Muchos temas para reflexionar hacia el largo plazo.  
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